viernes 20 de enero de 2012

jueves 19 de enero de 2012

Mi perro



Esperando a que el conductor calentara la máquina del camión, un perro corriendo se me echó encima, al principio creí que quería amarrarse a mi pierna, pero una vez pasados varios estatequietos entendió que no me gustaba que se me echara encima, y se quedó media hora observándome y caminando a un lado mío, hubo un momento que pensé venteconmigo y mi perro se subió detrás de mi al autobús. Lo tuve que bajar porque el conductor me pidió que yo se lo dijera, mi perro bajó y dos cuadras después lo volví a ver, parado en la esquina de una casa.

miércoles 18 de enero de 2012

regreso

No hay viaje sin regreso. Todo tiempo necesita de su transición, que es más tiempo pero alrevés. Mientras bajaba las escaleras del metro, por estar viendo a un señor calvo que cargaba una mochila gris con un aire a que no tenía prisa, me caí. Y ese mismo señor calvo se acercó a mi y diciendo: "¿me permitiría su mano?... no ha pasado nada" me estiró la mano y me ayudó a levantarme.
Yo sentí como si efectivamente no hubiera pasado nada, aunque mi nalga derecha ahora está un poco adolorida.

miércoles 11 de enero de 2012

costra

tengo una costra que he aprendido a amar hasta el cansancio. me la he quitado tantas veces que ahora cuesta más trabajo que se quede pegada, me pica y me la rasco a golpecitos. tengo una costra que espero que nunca se caiga salvo cuando esté sana y entonces ya no será costra sólo quedará un pequeño monumento a la costra que nunca se cayó (esperemos que sea minúsculo) la cicatriz.

viernes 6 de enero de 2012

ola

nunca dejaré el mar o quizá el mar nunca me deje a mi nadie se marcha nunca todo encuentra su lugar nada es para siempre y todo está en el ahora

martes 6 de diciembre de 2011

ha llovido mucho

desde la útima vez que nos vimos
desde que te vi nacer
desde que no usas brassieres
desde que chatiamos
desde que te reíste
desde que nos abrazamos
desde que no sale el sol
desde que nos miramos despacio

viernes 25 de noviembre de 2011

muy amable

hoy, un chavo de mochila negra y anteojos, bajó antes que yo, se volteó y me oferció las dos manos para bajar.
me sentí como en diligencia, con sombrero y todo, creo que hasta me sonrojé.