viernes, 23 de noviembre de 2012
sono tutte metafore
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martes, 30 de octubre de 2012
Happy ever after
Desde mi ventana en un tercer
piso observo el espectacular de una novia sexy encarar con rostro de fiera al
futuro. El mito “y vivieron felices para siempre” se construye gracias a una
sociedad ávida de consumo y certezas. Si escriben en google: ¿Cuándo se
institucionalizó el matrimonio? La calificada como mejor respuesta, al fin y al
cabo, la más leída y sobre la cuál valdría la pena hacer todo un ensayo, es la escrita
por Miss Peggy, la cuál, copio a continuación (con todo y errores ortográficos
si se me permite, aun más, la ironía):
El matrimonio lo invento nuestro señor Jesucristo,
pero el hombre tiene una idea erronea de lo que es el matrimonio la verdad es
que el matrimonio fue creado para no vivir en pecado para estar mas cerca de la
felicidad y en armonia con Dios pero el humano ah decidido vivir en union libre
por miedo a fracasos y otras veces por falta de fe. El sexo fuera del
matrimonio en si no es nada comparado con lo que Dios quiere que sea. Jesus
dijo casense conforme a la leyes del hombre el no pide que nos casemos por la
iglesia pero si por lo que a nosotros llamamos lo civil. No por que nos importe
mucho lo que diga la gente si no para que el mundo sepa que dos personas que se
aman se han unido y para cumplir la regla que Dios impuso y los pecados
cometidos como tener sexo antes del matrimonio seran perdonados.
Todas las novias son bonitas se
dice por ahí, porque todas están brillando con la promesa del amor eterno, la
paciencia eterna, el deseo eterno. Sólo que el deseo es un eterno presente que
una vez satisfecho, desconoce a lo que se ha tragado. Y una vez que los anillos
están colocados, el sí está dicho y los novios se han dado el primer beso de
amor, cae el sombrero charro sobre la cámara, comienza el fade out y un letrero
nos despide con un apacible y prometedor: “Y vivieron por siempre felices”.
El mito “ils vécurent heureux et
eurent beaucoup d'enfants” (Traducción en francés que incluye la afortunada
progenie del feliz encuentro) es un cosquilleo que inicia a muy temprana edad. De
la Skipper se evoluciona a la Barbie novia y, felizmente, a la Barbie embarazada
(una muñeca que tiene un bebé sin vagina, cuyo vientre se abre en puertas para
dejar pasar a la cigüeña). También se juega con un carrito de súper, o un set
de limpieza del hogar, y ya entradas en responsabilidades con un bebé que babea
y hasta hace pipí.
Sin duda lo que más se asentó en mi
imaginario happy ever after fueron las películas de Walt Disney, con sus
princesas dispuestas a morir por la promesa de un amor verdadero. Recuerdo a
Ariel sentada en una roca observando desde lejos a Erick, su torso de
quinceañera y su cola de pez enmarcados por las olas de un mar enardecido de
pasión, mientra ella entregada canta: “por ti vendré”. Ariel decide a toda costa regresar por
el hombre al que sólo ha visto una vez. Después de muchos años de soñar con ese
rapto de entrega, me doy cuenta que la voz propia es un precio demasiado alto
para recibir a cambio el tan universal “y vivieron por siempre felices y comieron
perdices”.
Con todo y lo que acabo de decir,
quiero confesar que siempre he tenido ganas de probarme un vestido de novia. Supongo
que es un resabio de mi infancia en la que muchísimas veces, jugué a casarme.
El vestido sintetiza el contrato que se lleva a cabo cuando un hombre y una
mujer se casan. Es un vestido blanco, porque la mujer es pura y no sólo eso,
virginal, única prenda de su marido pues sólo se usa una vez, durante la
ceremonia en la que ella se entrega a él.
El mito de happy ever after se
sostiene gracias a otro gran mito: la media naranja, aquella persona que nos
complementa a la perfección. Así pues, la mujer (ni el hombre) tienen que
buscar más allá de ese primer gran amor, porque no es posible que una media
naranja se equivoque al ver a su igual.
Para asegurar la virginidad de
una mujer está su padre, quien la entrega al marido incorrupta e inocente con
el fin de asegurar la descendencia de ambas familias. El vestido de novia sexy
del espectacular que se asoma por mi ventana sólo tiene su verdadero
significado cuando se acompaña de la sábana blanca que todavía en muchas
culturas se muestra manchada de sangre a los invitados. Entre los gitanos, existe
un oficio para legitimar la virginidad de la novia. La ajuntaora es esa señora
que entra a un cuarto rodeada por todas las mujeres en donde la novia gitana
(vestida con oro y plata, eso sí) la espera con las piernas abiertas para que con
una aguja (esterilizada, eso también) le rompa el himen. La ajuntaora procede a
manchar con esa sangre un pañuelo que mostrará a la enardecida concurrencia
masculina.
Tenemos tanto miedo a reconocer
nuestra sexualidad (tan variada y libre como en esencia es) porque entonces
desconoceríamos los valores que hasta ahora nos han controlado. ¿Por qué el
control? ¿Qué existe más allá? ¿Qué sucede si las mujeres dejamos de ser ser objetos
de consumo y nos convertimos en sujetos de amor?
“Casarse es necesario” me dijo un
extraño que venía sentado junto a mi en el autobús. Todavía se pueden encontrar muchas mujeres que sueñan con el
momento en el que algún hombre gallardo, de anchos bolsillos y escaso carácter
se comprometa a “cuidarla” para siempre, aunque me gusta pensar que son una
raza en peligro de extinción.
FIN.
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miércoles, 29 de agosto de 2012
Ramón
La primera vez que vi a
Ramón venía corriendo directamente hacia mi. Su mirada era tan intensa que cerré
los ojos. Cuando los abrí, Ramón me miraba con sorna mientras se agarraba la
cintura con las manos, en un gesto de animal en apareamiento que ahora encuentro
cómico pero que en ese entonces fue incómodo. Sonó la campana y entramos todos
al salón.
A Ramón le gustaba
perseguirme y a mi me gustaba correr lejos de él. A veces, Ramón le decía a sus
amigos que también me persiguieran, pero el único que podía alcanzarme era él.
Un día llegué a mi casa
con veinte pesos y mi mamá escandalizada me preguntó quién me los había dado. Yo
contesté tranquila: Ramón. Al día siguiente mi mamá se paró frente a él y le prohibió
darme dinero. Menos mal que no le prohibiera corretearme.
Un día caminando hacia la
escuela se me cayeron los calzones. Ya saben, pasa que con el tiempo y las
lavadas algunas prendas sufren alteraciones. Decidí no levantarlos, pues de
todas maneras se volverían a caer.
Ramón esperó a que me
sentara para tirar un lápiz. Se agachó y sin disimular, se asomó a las fauces
de mi falda. Aguanté la respiración y apreté las piernas durante toda su inmersión.
Ramón se levantó cariacontecido. Lo miré, me miró y nadie dijo nada.
Expulsaron a Ramón pocos
días después por golpear a un niño. Y yo nunca más dejé mis calzones en la
calle.
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miércoles, 25 de julio de 2012
Devorah
I heard in my mind all of these voices…
Tanto que hasta ya les puse nombres
And it breaks my heart, breaks my heart
Y se meten con mi cuerpo, lo transforman, lo llenan de
cicatrices o curvas y seguido despierto y pienso que he perdido el control, que no existe siquiera. Y me asusto.
it breaks my heart
Pero estoy de vuelta cuando lo pongo en blanco y negro, como ahora, sólo ahora siento que detengo el tiempo y que tengo un momento para gritar.
miércoles, 11 de julio de 2012
poética personal
La historia en un guión tiene que tener, por fuerza, el ritmo del orgasmo femenino. Sube, sube, sube hasta que se suspende en la meseta. Ahí es dónde la mayoría de los hombres creen que todo se termina, pero en realidad, la historia sólo plantea una disyuntiva. La protagonista, tiene que decidir, porque aun en la ausencia de acción hay una desición consciente. Y así la historia continúa por caminos misteriosos y nuevos para el expectador y culmina en el placer de observar el verdadero rostro de la protagonista, con sus manos y sus uñas y sus intenciones desnudas convertidas en historia.
FIN.
FIN.
martes, 12 de junio de 2012
NAICA
Debajo
del coche, a pocos metros bajo la superficie, la tierra crujía en dolorosos
espasmos de roca. Algo se escuchaba de su lamento y se mezclaba con el silbido
del aire sobre el río, entre las montañas. Sintió encogérsele el pecho.
Naica
es una cueva, una mina y un pueblo, al sur de Chihuahua. Para llegar hay que
atravesar una carretera que cruza en medio de la hacienda Santa Gertrudis y un
inmenso rancho que el ejército mexicano ocupa para sus entrenamientos.Naica, en
tarahumara, significa: lugar sombreado. La enorme montaña es la que da sombra,
así como nombre y sustento a los habitantes.
Los
láseres finos como luminosos vasos capilares leyeron cada una de las líneas
curvas sobre su piel, ésas que le hacían ser. Alguna vez leyó en quién sabe dónde
que las huellas digitales eran marcas de las ondas del líquido amniótico sobre
la delgada piel del feto producidas por los movimientos que nuestras madres
realizaron durante el embarazo. un chasquido metálico se dejó oír desde el
interior de la caverna.
En
el año 2000, a 120 metros de profundidad, dos mineros encontraron un sitio
único en el mundo: La Cueva de los Cristales.
Abrió
la puerta y entró. Encontraron una corriente de aire y cavaron hasta poder
entrar. Descubrieron que había una cavidad inmensa, que caerían al vacío si
continuaban.
La
cueva está formada por cristales de selenita de entre tres y quince metros de
largo. A causa de las altas concentraciones de sodio en el agua, el yeso se
precipita formando los cristales translúcidos y puros, con brillo de luna. Por
eso se llama yeso variedad selenita, por Selene, la diosa de la luna.
Se
supo que todo terminaría. Que no habría dónde esconderse o escapar. Que, después
de millones de años, alguien apagaría la luz, cerraría el libro, guardaría los
instrumentos en sus estuches para siempre. La oscuridad, el silencio, y ningún
testigo. Pero
en ese entonces, en la alegría del hallazgo, la Tierra parecía eterna.
Hay
todo tipo de cuevas; en algunas de ellas incluso el ser humano ha podido vivir,
sin embargo, dentro de la Cueva de los Cristales es imposible estar más de diez
minutos. La temperatura dentro de la cueva varía entre los 39 y 45 grados, y la
humedad está al cien por ciento; esta combinación es mortal para cualquier ser
vivo. Para que la maravilla exista es necesario el sacrificio.
Las bellas figuras de alabastro se rompían con el
tintineo de las copas de cristal. La cueva se movía como transportada por la
pleamar. Deseaba ser ingrávida.
En un pequeño vientre de la Tierra donde parecía que nada malo podría
pasar. Comenzamos a sentir algo muy fuerte y muy extraño: que el tiempo no
existía.
Hay alguien aquí
mirando, escondido.
Cuando estás dentro
de la Cueva de los Cristales todo se detiene, pero el calor y la humedad son
tan fuertes que dejas de mirar y comienzas a sentir, poco a poco te conviertes
en algo más: las manos, la nariz, los oídos, todo se transforma. Respiras y
espiras diferente. Cuando sales de la cueva, regresas, pero ya no eres el
mismo; algo ha cambiado y para todos es diferente.
Afuera apenas amanece.
miércoles, 6 de junio de 2012
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