martes, 26 de agosto de 2008

Despedida


Hoy murió Lulú. La última vez que la vi usaba pantuflas rosas y pijama azul. Se disculpó por cómo se veía, pero se veía perfecta. Era la misma niña que había sido siempre. Se reía como si tuviera todos los años por delante.
Lulú tenía una colección de muñecas que envidiaría cualquiera de nosotros: muñecas rusas de porcelana de las que cierran los ojos cuando las acuestas, muñecas con ojos a punto de sacar una lágrima, muñecas cubanas de barro cargando fruta. Entre más de cien muñecas colocadas en vitrinas estaba colgado el cuadro de una mujer desnuda que se convertía en caballo y al mismo tiempo lo montaba.

5 comentarios:

ш dijo...

Hey, un blog??

Excelente! :)

Te mando un abrazo, chica, aunque no lo quieras :P

Oriana dijo...

Quién eres? por qué no habría de querer un abrazo?

ш dijo...

la respuesta a tu segunda pregunta es la respuesta a la primera

lo único que tienes que hacer es ladear tu cabeza a la izquierda y verás

ya sabes, me encanta andar de intrigoso

Oriana dijo...

Si eres virgo, y ladeas la cabeza y eres intrigoso ya sé quién eres

El Negro dijo...

lástima. las despedidas son un engorro, no nos debería de suceder.